Comienza poniendo en práctica una de estas sugerencias. Cuando ésta se convierta en costumbre, pon en práctica otra más. ¡Cuidar el medio ambiente es así de simple!
El que no bota no quiere
Toma una ducha de cinco minutos.
Reduce el uso innecesario de envases. Reutiliza los materiales siempre que sea posible. Recicla todo lo que puedas.
Compra botellas reutilizables de agua.
Utiliza recipientes de comida lavables en lugar de papel film y bolsas desechables.
Utiliza toallas y servilletas de tela, y no de papel.
Cada vez que vayas de compras lleva bolsas reutilizables.
Compra papel reciclado, utiliza ambos lados y piensa dos veces antes de imprimir.
Guarde la energía
Camina, utiliza la bicicleta o el transporte público en lugar de manejar.
Apaga las luces, la computadora y otros aparatos electrónicos cuando ya no necesites utilizarlos. Mejor aún, desenchúfalos o apágalos desde un multienchufes.
Utiliza bombillas compactas de luz fluorescente (CFL).
Utiliza un suéter en lugar de encender la calefacción.
Utiliza un ventilador en lugar del aire acondicionado.
Por su salud
Compra frutas y verduras orgánicas o cultivadas localmente.
Reduce la cantidad de productos de origen animal que consumes.
Comienza a elaborar compost con los desechos del patio y la cocina.
Cultiva sólo plantas autóctonas y no utilices pesticidas, fertilizantes ni químicos.
Utiliza productos de limpieza y jabones naturales.
Hágase oír
Escríbele una carta a un funcionario electo (presidente, senador, alcalde, etc.) sobre un asunto ambiental.
Hágase miembro de un club ambiental.
Apoye a una institución científica local como un zoológico, acuario, jardín botánico o centro de naturaleza.

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